viernes, 27 de abril de 2012
Punto de partida, el más seco comienzo para una lluvia que mueve agonías, problemas diminutos exagerados por gente exagerada a quien le gusta exagerar todo lo que le compete; hojas y su oscilación, con un fulgor al iris humano, insinuando al más perfecto estado de paz; charlas que apuntan a la distracción de lo cotidiano semanal, olvidando a olvidar lo recordado en nuestros propósitos de sosiego hasta el punto de consumación.
Está bien que queramos ser boyantes todos los días de nuestra existencia, pero, como ya dije, hay contratiempos capaces de sacarnos y, por eso, querer mandar todo y a todos a la mierda.
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