viernes, 6 de abril de 2012

Con la garganta a más no poder y su voz, que sonaba muy poco peculiar, dictó: —Yo soy una chica común que hace cosas no comunes. El tipo que observaba cayó y solamente se dedicó a revolear la cabeza, cuya zona del cuerpo lo iba a salvar de pasar otro día de hambre más, quien aseguró: —Vivo en una tierra donde lo que yo hago no lo hacen muchos. Y es verdad. Y así fue. Siguiendo con su meta a más no poder, el chico prometió y lo logró. Lo hizo. Tocó, desgarrando placeres; programó mentes para que lo siguieran meses más —o años, siglos— después de dejar huellas donde un tiempo lo amó y me aseguró, lo sé, tal vez odio... Lugar, residencia distinta al oído ajeno. Paisajes a los cuales nunca escuché decir: —Sí, la otra vez estuve acá. Ubicación geográfica sorprendente para gente con mentes en lugares turísticos.

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