viernes, 27 de julio de 2012



Ahora lo tendré —sonrió caminando tranquilo por la vereda—. Nunca pensaste cuánto influye el trato de los padres para un crecimiento normal, sacado de un comercial. Conozco personas intrusas o infiltradas en pensamientos que no les interesaría saber, pero lo saben. ¿Qué te dio por hacerlo? ¿Un impulso, quizás? ¿O esos vidrios son la exposición de tus sentimientos? ¡Cuídate en estos días, por favor! Soñé cosas que no me gustaría que pasaran. Nunca falta el moralista egocéntrico al cual no le cuesta nada y su especialidad es demostrar todo lo que sabe en tu cara. Para el niño, la madre es la encargada de sus problemas y dueña de su primer amor; para la niña, seguro es el padre... ¿A quién querés más? «Los quiero a todos por igual» (trillado, bien trillado). ¿Creés entenderlo todo? No, no entendés NADA. Aquí yace tu hermana. Sentiste aprecio por ella solo por ser casi tu reflejo en vida. ¿Y si te levantaras una mañana y las cosas fueran todo lo contrario a lo que acostumbrás? ¿Cuántas horas creés que pasarían antes de quejarte y exigir una vida normal? Todos cambian.

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