martes, 26 de julio de 2016
Vejez
Vamos a dar un poco de vida, que se dilaten los poros de emociones y se expandan las pupilas de sensaciones. Dar una vuelta de subsistencia imaginaria y en el mejor de los casos de realidad. A perdernos por un largo camino de miedo, de obstáculos morales, y decisiones definitorias. A prejuzgar y ser prejuzgados por la simetría del rostro, el tamaño y movimientos de la figura en movimiento o en reposo. A buscar la carcajada en el lapso de descomposición externa e interna. A instruirnos lo mejor posible antes de ser reseteados por el tiempo y no sepamos siquiera quien es nuestra madre. A ser alguien digno de buenos recuerdos, ser culpable de que en las bocas de los demás se dibujen una sonrisa y pata de gallos en los ojos. Ser meritorio de un legado honroso, respetable y todas esas cosas que nos decía nuestra abuela que seguramente se lo apropio de alguna novela de su época.
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