miércoles, 9 de enero de 2013
Puso los hombros para atrás y levanto su pera dejando firmemente su
cabeza mirando al frente. El paisaje no era muy diferente a otros, pero
la altura en que se encontraba era el encargado de generar el cambio de típico a atípico.
Nunca le falto atención hasta sobrecargaron de ella, y el momento de
irse costo un poco más que cuando recibió la noticia. En la oscuridad de
los paisajes los sonidos se mezclaban con las acciones del alma,
dejando paralizado a cualquier viajante de un lugar considerado mitológico Las penas y las trampas dormían silenciosa en más silencio,
esperando sus victimas pacientemente en el medio de la nada. El viaje
trajo premios, y el premio fue acostarse al lado de su corazón creando
placer eterno.
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