La mañana me recibió con su cielo gris y su melodía que producen las gotas que caen por distintas partes de la casa. Ahora estoy acostado y seguro, hace un rato estaba en peligro y con mucho miedo. Se trataba de esos sueños reales que hasta que uno no se despierta no sabe que ésta envuelto en su imaginación. Gran parte de culpa lo tiene mí televisión , y otra gran parte de culpa la tengo yo por dejarla prendida. leí por ahí que los sonidos y los olores influyen una gran parte de lo que soñamos, y eso me da la pauta de que lo estaba escuchando inconscientemente no era muy agradable. Todo volvió a la normalidad en el preciso momento donde las patitas de mí gata cayeron sobre las mías, librándome de las pesadillas, y no de sueños como mencione dos veces atrás.
Y con tu risa enorme que intenta reflejar felicidad cuando claro está a la vista que la mayor expresión de felicidad a mí no me engañaba, y me deja ver todo lo opuesto a lo que la gente ve, no se si yo lo puedo ver porque te conozco demasiado, o tal vez será que soy el nuevo Dr. Cal Lightman (Lie to me). Pero la primera opción gana en posibilidades. Sonreime de nuevo, pero decile a tus ojos que se pongan de acuerdo a si sueltan ese brillo que los poetas les gusta tanto describir, yo te los vi en el momento más importante de tu vida y me gustaría que supieras que son hermosos.y temo que no los puede ver así nunca más.
Cruce la puerta y ahí estabas, hermosamente encadenada a tú hermosura
señalando en pijamas la montaña más alta
jugando a perder cordura, y a no tener sentimientos
reunámonos aunque sea en un mismo pensamiento
viajemos juntos en un recuerdo compartido
a sentir que en tu piel ya no manda el frió
y a desmentir que las mejores frases se escriben inundados de vino
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