sábado, 13 de abril de 2013
No creía que esto fuera en serio, hasta que tú vestimenta me dijo lo contrario. Tu voz no funcionaba, o tus cuerdas vocales no tenían muchas ganas de comunicármelo, pero insisto, tu ropa me dijo más que las palabras, y dado en el contexto socio y cultural que nos encontramos, estoy seguro de que lo que pienso es correcto. Estoy tranquilo y relajado, tú aire me resopla tu cansancio mental, estamos en la misma sintonía y de nosotros dos sale una dulce sinfonía que Ludwing van podría representar. Me encantaría hablar de la luna pero no soy una persona lunática, lo redondo, perfecto, brillante y hermoso, así es para los poetas. No tan redondo, llena de imperfecciones y poco romántico, eso es la luna para astrólogos cansados de que la adulen. Mientras pensaba lo de la luna, veía tu pelo y lo perfecto que estaba, pero sabia que no estaría así un martes de tarde, y con mucho gusto me gustaría conocerlo. Siempre me pierdo con los detalles de tú cuerpo, mañana me perderé en otro detalle.
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