sábado, 19 de abril de 2014










Preparado como aquella fecha de mi infancia donde mí mamá me preguntó si me sentía listo de recibir imágenes de dolor tan fuertes como para retirarme de la sala y reflexionar con una lagrima. Preparado como esa tarde en casa donde infle el pecho inútilmente ante un cuerpo que gana en tamaño (nunca fue novedad) y saber el desconsuelo de sentirme mal no por un acto de violencia, sino por un acto que considero humillante y denigrante. Feliz como esa tarde-noche donde me baje "the dark side of the moon" y estuve 43 minutos soñando despierto, solo pero acompañado en mi cama. Acostumbrado a la mala critica y al insulto de inútil casi pegado al acto, siempre tuve la oportunidad de escuchar charlas de grandes siendo niño, oportunidad que donaría al peor de mis amigos si pudiera hacerlo. Con actitud es mi lema,considero y le atribuyo grandeza a quienes lo padecen aunque la mayoría se confunden y lo mezclan con narcisismo. Podría seguir escribiendo pero muchas ganas no tengo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario