viernes, 11 de julio de 2014
Yo fui el que alguna vez escribió sobre almas, las almas no andan sueltas por el mundo, según la ciencia pesan veintiún gramos y están en la cabeza del humano. Claramente se sitúan ahí, como mi adelantamiento a las acciones futuras, no me considero vidente pero si poseedor de suficientes neuronas para darme cuenta de lo efímero de lo que estaba haciendo. Una mala pasada de mi libido? creo, pero no aseguro hasta hoy que es por eso, o quizás por dejarme llevar por una tris explosiva de alegría... no importa. Llegue a la hora exacta donde su voluntad se daba por vencida y renunciaba los años que posaban sobre su cuerpo. Se escondía para ahorrar dolor ajeno a ella, pero en un mundo tan chico no hay muchos lugares a donde ir. Mi cabeza de nuevo chocaba contra una pared enorme de realidad dejándome indefenso, endeble, abstraído y muy sensible. Nada que no haya sentido antes y nada que no haya superado, excepto el alejamiento permanente de un sentimiento profundo.
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