jueves, 18 de octubre de 2012

Fue ahí donde el sordo tomo el mando del sonido y toco su música que nunca oyó, en realidad los que tuvimos mala suerte de no escucharlo fuimos nosotros. También se dará cuenta de los cambios de sabor a medida de la descomposición de su cuerpo, el chupetín no tuvo el mismo sabor dulce a los doce que a los treinta y seis, y otras tantas cosas que renuncio (el tiempo no se detiene para NADIE). Que miedo pasó cuando la luz se acerco y el tic nervioso de su antiguo choque lo marco de por vida, aunque también conoció a una persona que en el viaje de vuelta en el bondi no reconoció pero lo reconocieron, y de gestos amigables le preguntaron si se acordaba de él. Haga lo que haga va a terminar igual que todos, y en un futuro no muy lejano van a tirar de su cuerda aunque todavía no lo sepa.



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