Preferí quedarme en el centro antes de volver a casa, el ruido de los autos que transitaban, el de las personas que gritaban por teléfono - como si todos estuviéramos pendiente de su conversación- , la gente que conversan mientras caminan, el golpeteo de cubiertos sobre los platos, el pedido de auxilio de algún vagabundo. Todo ese conjunto de ruidos y sonidos, me distraía, y era el efecto que estaba buscando. Me sentía solo, desde el día anterior que no revisaba mi celular, lo saqué solo y exclusivamente para llamar a Fabiana. Fabi era mi compañera de trabajo, se desenvolvía a la perfección en temas de espectáculos y política, ella es un poquito más baja que yo, y tiene el pelo morocho que le llega hasta la cintura, aunque rara vez se lo dejaba suelto. Al decir verdad, Fabi, escribe reseñas mucho mejores a las mías, sabe donde enfatizar, le presta mucha atención a los detalles, y casi nunca se le escapa un solo error de continuidad. Nunca fuimos pareja ni nada, los dos somos, o nos consideramos, lo bastante inteligentes para involucrarnos. Nos pasamos toda una tarde y noche viendo y debatiendo planos de la película "Irreversible" de Gaspar Noé, tarea que se torna complicada cuando los planos no paran de dar giros de ciento ochenta grados sino hasta mitad de película. La escena del matafuegos me revolvió el estomago, todavia me acuerdo a la perfeccion, mientras curiosamente, ella parecía disfrutarlo, aunque con cierta curiosidad de saber cómo habran logrado realizar dicho efectos, nunca apartó los ojos de la pantalla. En cambio, en la escena de la violación en tiempo real, no pudo soportarlo, su cuerpo se puso todo tenso, y sólo miraba de reojo a la proyección, se podía distinguir claramente que estaba furiosa, y apuesto que si ella se hubiera encontrado en ese metro de Francia, y esa escena hubiese sido real, el violador estaría rogándole a Fabiana por su vida. Son cosas de ella que nunca se me olvidan, como también la vez que llegó al punto de enojarse conmigo por el simple hecho de opinar que "Fight Club" de David Fincher es mejor que "V for Vendetta" de James McTeigue, es en serio, estuvo semanas sin hablarme. Recordar todo eso mientras marcaba su número me dieron aún más ganas de verla, probablemente ella estaba en su escritorio perfectamente desordenado con las patas arriba sobre la mesa y las hojas que usaba de borrador.
- Hola, Lemu - dejó sonar muy poco su celular, al parecer tenia ganas de hablar conmigo - ¿Cómo estas?
- Fabi, bien y ¿vos?, te llamaba para invitarte a - no me dejo seguir hablando
- ¿Para invitarme?, ¿con qué plata? me entere que te despidieron - siempre tan tierna y directa - ¿Sabes qué? no te hagas problema, a las siete de la tarde tengo que asistir a una "avant premiere" de una película que el pesado de Gutierrez - nuestro jefe... bah, ahora solamente su jefe - me dijo que cubriera. Tengo dos acreditaciones. ¿Querés venir conmigo?
- Si, si, obvio, por supuesto - en verdad la idea me encantaba, no me interesaba ni el director del film, ni los actores, ni la nacionalidad de la misma, por eso no le pregunte, hubiera aceptado aunque la película se tratase de un tipo todo musculoso, de pelo largo, de uno dos metro treinta de altura, que sólo con una navaja hubiera sido capaz de desembarcar y matar a todo el frente Alemán en las playas de Normandía, curiosamente mis recuerdos últimamente me trasladaban a Francia.
- Bueno, listo, te veo en "Cine Paradiso" a las siete, ¡chau! - cortó la llamada
Quedaban dos horas para que sean las siete, decidí perder el tiempo en la peatonal - nunca mejor dicho - fui caminando porque la minina plata que me quedaba estaba destinada a unas copas con Fabi después de la función con la finalidad de contarle cómo es que mi vida se fue en picada.
La peatonal estaba bastante concurrida, me encanta ver a las personas y preguntarme para donde están yendo, o qué tienen planeado hacer de sus vidas, también me cuestiono cuántos de ellos son sociopatas, psicopatas o aún más difícil de encontrar, una persona buena y sin maldad. Solamente me limite a estar parado, mientras escuchaba a unos metros de distancia a un tipo que estaba haciendo un cover del tema "Hurricaine" de Bob Dylan, le erraba a muchas notas para ser sincero, y su ingles se notaba que lo había aprendido por oído, es decir, por asimilación de palabras, pero en la parte de la canción que dice - The champion of the world - alzaba más la voz, parecía sentirse más confiado, y ahí si brillaba.
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