lunes, 13 de febrero de 2017

Capítulo 6

Fabiana terminó pagando la cuenta, lo más probable es que haya sentido pena por mi, y si, no lo niego, daba toda la pena. Entre llantos, frases hechas, sermones, recomendaciones, abrazos, nos fuimos para el departamento de mi amiga. No tenia ganas de volver a casa, los pensamientos de culpa, odio, y temor, se multiplicaban en las entrañas de esas malditas paredes. Ludmila era sumamente hermosa, de esas bellezas exóticas que captan la mirada de cualquier ser humano. Casi siempre llevaba pintada la boca de rojo, en su vestuario prevalecía ampliamente el color negro, aunque el azul, según ella, era su color preferido. Sus ojos eran marrones muy claros, al grado de entre mezclarse con un gradual tono verde, y su pelo castaño ceniza, que le medía hasta mitad de la espalda. Dicen que la belleza es subjetiva, pero curiosamente para la mayoría de las personas, ella era subjetivamente atractiva. La ciencia reveló que mientras más simétrico sea el rostro humano, incrementa considerablemente la posibilidad de ser un sujeto agraciado. No había ni un solo día, o momento, en que ella no se pasara escuchando música, sus bandas preferidas eran "The Smiths" y "Joy Division". Para su último cumpleaños la sorprendí con un libro llamado "Touching from a distance: la vida de Ian Curtis y Joy Division " sabía que lo anhelaba, es más. sé que hizo un "tour" por todas las bibliotecas de la ciudad para conseguirlo sin éxito alguno, se trata de un libro poco usual, por lo que tuve que comprarlo por Internet a un tipo de España que lo tenia bien cuidado, me aseguré detalladamente de eso. El libro trata la vida - corta, por cierto - del ingles nacido en Manchester, Inglaterra, llamado Ian Curtis. Él fue el líder de Joy Division, pero además de ser compositor, también era poeta, sin duda una de las facetas preferidas de Ludmi. Ella solía comparar a Curtis con Morrison, le gustaba remarcar su opinión sobre que Joy Division no tuvo la exposición y valoración que realmente - para ella-  merecían, y contradictoriamente, se alegraba de que así fuera, no le agradaba la idea de que su banda preferida estuviera estampada en la remera de cientos de personas que no conocían, y peor, que no apreciaran su arte. La autora del libro es Deborah Curtis, la viuda del líder y cantante de la banda post-punk inglesa. Ian se suicido a los veinticuatro años ahorcándose con un viejo tendedero en la cocina de su casa, dicen que las últimas cosas que hizo fue, servirse y tomarse una jarra entera de café, ver la película "Stroszek", vaciar una botella de whisky, escuchar "The idiot" de Iggy Pop, y ponerle fin a su breve vida. Exactamente no sé como salen a la luz, o se llegan a saber estos datos, menos si se tratan de hechos verídicos. Puedo llegar a sonar un tanto morboso, pero me hubiera gustado saber las cosas que hizo por última vez Ludmila, capaz me ayudaría a comprender un poco el qué y cómo fue lo que sucedió, qué la llevó a hacer algo así, o tal vez, serían datos inútiles que atentarían con mayor violencia a mi cabeza aún confusa. "Touching form a distance" se volvió un respaldo en mí, las casualidades de la vida se alinearon para finalmente "autoregalarme" el dicho libro después de la tragedia. Tanto como Deborah y yo, sabemos lo que se siente que una persona joven, hermosa, inteligente y cercana, se quitara la vida en un acto de cobardía de lo más valiente. Prometo seguir contándote la historia, ahora no tengo ganas de continuar, espero que me entiendas.
Ya en casa de Fabi, el cuerpo, los órganos, el alma, me pedía acostarme. Ella me dijo que me acueste en su cama que dormiría en el sillón, lo que le negué, agradecía la buena intención, pero sabemos que no hay nada más placentero que dormir en nuestra propia cama con sus respectivas sabanas y almohada. Me trajo un almohadón viejo y una sabana de un algodón muy cómodo y caliente. Todos los muebles del departamento se me movían de forma violenta, era claro que continuaba borracho sumándole así otra noche consecutiva. Para intentar frenar el incesable mareo, apoye la planta del pie en el frió suelo, en las últimas semanas había ganado la experiencia suficiente para saber que hacer, y funciono, pude por fin dormir, aunque sea un rato. El ruido de electrodomésticos, y de estantes que golpeaban al cerrarse, me levantaron del sofá, mi amiga estaba preparando el desayuno antes de irse a trabajar, había preparado unas tostadas con manteca y dulce de leche, un capuchino para ella, y un café negro para mi, nos conocíamos lo bastante para saber lo que nos gustaba. Me propuso quedarme en su departamento mientras ella iba a la oficina de la revista, pero rechace la oferta. hoy había quedado con el hermano mayor a mi ex, me dijo que tenia algo muy importante que decirme, y estaba dispuesto a escucharlo.

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