No debía seguir siendo esquivo a la realidad, esa que en el escaso tiempo de meses había mutado de forma violenta, horrible y preocupante. La ciudad empequeñecía cada hora que la recorría, y los secretos que ocultaba ya estaban al descubierto ante mis caminatas nocturnas introspectivas de insomnio.
Nunca te conté la forma y el lugar exacto donde Ludmila entrego al completo su cuerpo - por primera vez siendo por completo sincera - y decidió callar su conciencia. Es momento de que hablé de esto con alguna persona, aunque esa persona sea un simple lector que no conozca, ni me conozca para nada. ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Existe verdaderamente ese lector? ¿Me estaré volviendo loco?.
Fue un miércoles de septiembre, y aunque suene irónico, a ella le encantaba los miércoles. En el desayuno, rozando la hora del almuerzo, se notaba animada y risueña. Todo indicaba a que iba a ser otro día de estrés laboral, de columnas insignificativas, de lidiar con estados de ánimos inaguantables para una persona que solo busca tranquilidad y espacio personal, de indagar acontecimientos intrascendentes con el mismo grado que Sherlock Holmes utilizaría su ciencia de la deducción, de satisfacer a jerarquías superiores a la de uno cambiando completamente de ideología y persiguiendo lo que el jefe denomina "el bien colectivo". En fin, otro día común sin sobresaltos. A mi ingenuidad, y mala percepción, ese miércoles no termino como creía que lo haría.
Yo tenia que ir al trabajo a las cuatros, mientras que ella actuaba como si fuera completamente feliz en su franco laboral - capaz que lo fue en ese preciso instante - vestía ropa comoda, detalladamente una remera blanca con un corazón, y un pijama rallado blanco y negro, sus dedos de los pies estaban al descubierto. Tal vez te olvidaste pero como cada día normal - y no tanto -, ella siempre escuchaba música. Por lo general era música depresiva, pero esto no era un factor a preocuparse si se la conocía bien. Ahora que lo pienso capaz eso paso, tal vez siempre tuve la ilusión que la conocía de pies a cabeza y realmente ni siquiera llegué a una aproximación de lo que en realidad era... perdón, me estoy yendo de vuelta, es complicado no hablarle a nadie, o no saber con quién estas hablando, deberías intentarlo. Algo sé. Definitivamente me estoy volviendo loco.
Recuerdo que subió el volumen en el tema "Heaven Knows I'm Miserable Now" de su banda preferida "The Smiths". Ahora que conozco el desenlace del día, me cuesta creer que cantara a gritos "Pero el cielo sabe que soy miserable ahora" - una parte que reza el tema - con una sonrisa de extremo a extremo. Estuve parado frente a una mujer que estaba viva y muerta en el mismo tiempo y espacio. Si pudiera volverla a ver, la abrazaría, besaría, y le diría que es mi Ludmila de Schrödinger. Rara vez nos poníamos de acuerdo en la hora del almuerzo, resulta que ella era vegetariana y yo un simple carnívoro. En alguna ocasión me contó su decisión de dejar de comer carne porque vio un documental de un matadero cuyas imágenes le apuñalo las tripas y la sien. Yo creo que también ayudo bastante a su elección alimenticia y personal el hecho de que Morrissey - su persona favorita en el mundo - también lo sea. El tema "Meat Is Murder" del disco con el mismo nombre era lo que consideraba su "himno personal". Decía que llevaba tatuada la frase "Esta hermosa criatura debe morir. Una muerte sin razón. Y la muerte sin razón es asesinato" aunque de verdad no la tenia penetrada en tinta en su piel.
Comimos pizza congelada, nada agradable para la vista, gusto y estomago. Mientras me preparaba para ir al trabajo. No es que tenia que cumplir con un uniforme o pautas de como lucir, pero me preparaba mentalmente a batallarme con personas narcisistas y sociopatas, según una investigación estadounidense, la profesión que ejercía se encontraba en el sexto puesto de estas gentes frías y calculadoras. Ludmila parecía más despeinada causado por los saltos que daba por toda la casa, es increíble como a alguien le puede gustar demasiado un día de la semana, y específicamente no es un típico viernes o sábado que la mayoria esperan.
Me dijo que no fuera al trabajo y que tengamos sexo por cada rincón de la casa - no es que hubieran muchos rincones igual -. Estaba realmente hermosa, nada de maquillaje que tape y corrija lo que ella no le gustaba de su cara. Ninguna ropa ostentosa, ni dolorosa para verse más delgada o alta. Era perfecta con sus imperfecciones. Repito que nunca fui bueno con las decisiones y opte por el trabajo prometiendole que a la noche volvería a casa con un vino y su gusto de helado preferido. Pareció o fingió entenderme mientras me acomodaba el pelo -en verdad me lo desparramaba con su mano, esa era su forma de peinar -. Atravesando la puerta me recordó que no haga planes para la noche, y que traiga el vino, le dije que seguramente no me salia nada mejor que hacer - en forma de broma - y sonriente me dijo nos vemos. Así fue, pero solamente fui yo quien volvió a verla.
En mi oficina de trabajo, ya sentado en la desgastada silla que la empresa me prestaba semanalmente, algo que había dicho Ludmi daba vueltas en mi cabeza, lo cuál con un poco de elaboración podía ser mi nueva columna. Se me permitía salirme un poco de las normas y reglas de la empresa "De ésto se habla hoy" por las criticas positivas a mis artículos, y de forma de "agradecimiento" mi jefe me daba permiso a darme algo más de vuelo, los únicos que teníamos ese falso privilegio eramos yo, y Fabiana. Mi jefe en realidad no es una mala persona, y parece preocuparse por sus empleados, mejor cambio la palabra "preocuparse" con "interesarse" pero en mis tiempo libres no sería una persona con la cuál me tomaría una cerveza y le contaría mis cosas, es decir, no gastaría ni un minuto de mi vida si no dependiera de él para subsistir.
Lo que parecía rondar en mi mente era que Ludmi me había dicho al terminar el libro que le regalé "Touching from a distance" que sentía una mezcla de alegría y enojo, de estar vacía y llena, de estar contenta y triste. Qué no sabia como describirse en ese instante, pero que buscaría la palabra perfecta para describirlo. Comencé a tratar de encontrar esa palabra que fuera adecuada, cuando me di cuenta que tenia un articulo a la mitad, y que mi presencia ya no era obligatoria en el medio de comunicación.
Compre vino tinto y deje por último al helado así no se derretía, su gusto era pistachio, uno al que todos - o casi - odian. Ludmi estaba convencida de que tenia mala "prensa" por eso a muy pocos les gusta, lo describía algo similar a lo que pasa con las personas y los gatos. Pero siéndote sincero, es el gusto de helado que ni siquiera pondría en mi lista.
Con mi mano derecha saqué las llaves de mi bolsillo, no sabia que me esperaba el infierno del otro lado. Todas las luces estaban apagadas, y del living provenía una música excesivamente alta que se llegaba a apreciar desde fuera de casa. Lo que se escuchaba era el disco "Viva Hate" seguramente ya se dan una idea de quién puede ser. Con voz proyectada repetía su nombre, y lo que me contestaba era solo las melodías que salían del equipo de música. Sentía que algo andaba mal, fue solamente esa vez donde mi percepción no me fallo... por desgracia. Al prender la luz de la cocina vi el cuerpo de Ludmila abrazada a sangre espesa y de un color más a negro que a rojo como lo muestran en las películas. Llevaba puesto un vestido negro que escasamente usaba, y al lado de su cuerpo estático un arma que no había visto en mi vida, ni siquiera sabia que ella tenia una. Mis gritos de desesperación callaron la música, y los abrazos que le di a Ludmi serían la pesadilla de cualquier forense que te obligan a no tocar nada. Estaba atónito, incrédulo, triste y enojado - aunque el último sentimiento te lo puede decir ahora que estoy pensando en frió - Ella seguía luciendo esplendida como si se tratara de un tributo a Evelyn McHale, una joven de 23 años protagonista de la foto titulada "El suicidio más hermoso del mundo" Es fácil atribuirle semejante nombre cuando la que no esta "posando" para la foto no es un ser querido. Por hoy te conté mucho, necesito acostarme y no pensar en nada, gracias por escucharme o leerme, Necesitaba esto.
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