La ropa que llevaba puesta empezaba a destilar mal olor, si pudiera definirlo diría que era un aroma de alcohol barato, humo y sudor. Había quedado con Taeil - hermano de Ludmila - en encontrarnos a las 15 hs en el gran parque, lugar que él mismo designó ya que es una persona muy deportista, y excesivamente narcisista. Al decir verdad, se preocupaba mucho más que su hermana por su aspecto físico, no tengo idea si sigue llevando a cabo una rutina exhaustiva que realizaba de baños con jabón sin perfume, crema para el rostro "effaclar", gimnasio, y mascarillas - vaya a saber que función tiene-, pero hay una gran porcentaje de que si. Dieciséis horas del día se lo pasaba en el baño, más precisamente contemplándose frente al espejo. Todo lo contrario a mí, que a veces hasta le escapo al reflejo, no es porque sea feo, de verdad que no lo soy, sino porque no soy ese tipo de hombres que se acomodan el pelo a cada rato. Estaba hecho un desastre, aunque doliera, tenia que ir a mi departamento e imitar un poco el aseo de Taeil, también cambiarme la ropa que me incomodaba, además, sería una falta de respeto ir a un ambiente saludable y deportivo con olor a alcohol, de camisa y jean. Puedo ser un tanto seco, frió, irritable, borracho, pero no desubicado en cuanto a vestimenta se refiera, aunque no lo creas, tengo buen gusto para las prendas, no es que me desviva obtener la nueva "Vouge", o que este al tanto de la nueva modelo de "Glamour", menos que ese ambiente vació me interese, pero a menudo recibía elogios por lo que vestía. Uno de mis primeros artículos que escribí - me obligo mi jefe por ser el novato - para la pésima revista "De esto se habla hoy" era acerca de Cara Delevingne y como destrono a Kate Moss de lo más alto del modelaje. De lo peorsito y poco contribuyente que he escrito en toda mi vida. Fabi mi nueva "salvadora", me dejó la plata suficiente para tomarme un taxi, pero me autoconvencí de ir en micro, tenia tiempo suficiente para bañarme, cambiarme, y llegar a horario al compromiso con Taiel. Mis fundamentos para elegir el transporte más lento eran 1)- Ver a personas y 2)- Estar lo suficientemente sobrio para ir al departamento lo más ligero posible. Nunca tuve ningún problema en tomarme un colectivo, pero esperarlo siempre fue asqueroso, no creo que existan personas que piensen lo contrario. Nunca he escuchado a alguien decir <me encanta esperar al micro> o en su variante < la fila del banco/supermercado es larguísima, ¡que bueno!>, y lo que lo hacia potencialmente peor, no tenia auriculares para distraerme con música. Sólo una línea de colectivos iba para mi zona, y pongo las manos en fuego que debe ser la más lenta de todas. Después de casi una hora de espera, el micro por fin se digno a venir, la mayoría de los pasajeros eran de edad avanzada - te conté que vivía en una localidad para "abuelos" - pero pude notar entre tanto pelo blanco a una chica con un uniforme escolar lo que me sorprendió porque era sábado, y en la mayoría de los colegios no se asiste a clase, ahora tenia la duda si existe un colegio donde se dicten clases los sábados, o si realmente era sábado y no estaba perdido en el tiempo, o peor, loco. A simple vista me di cuenta que leía "El guardián entre el centeno" de J. D. Salinger. Estaba muy seguro porque yo tenia el mismo, es decir, de la misma editorial. La novela de Salinger es entretenidisima a pesar de los muchos años de su publicación, podría adaptarse perfectamente a la actualidad. Trata sobre un adolescente de diecisiete años - al juzgar, la misma cantidad que la chica que lo leía - llamado Holden Caulfield que es echado de varias escuelas por su falta de responsabilidad, de interés en su futuro, y de afecto en las personas. Para su edad es muy inteligente, aunque se considera inmaduro, y muy perceptivo, lo que lo vuelve un personaje cínico. Mark David Chapman el asesino del brillante e inigualable John Lennon, antes de ser capturado por la policía por los cuatro tiros por la espalda que mató a Lennon, estaba leyendo - una vez más - ese libro, al parecer su favorito. Se me vino rápidamente otra pregunta a la cabeza, si la chica lo estaba leyendo por placer, o por simple obligación escolar, de todas formas estoy convencido de que le gustará. En fin, como te dije, me gusta ver gente, y mucho más si están leyendo. Tardé varios minutos en entrar a mi casa, sobrio se me hacia inmensamente complicado pasear por mi hogar, pero ya lo estaba superando, como un paciente en recuperación. Mi heladera estaba vacía porque siempre optaba por la opción de comer y hacer cosas afuera. El asunto era rápido y sencillo: baño,cambiarme, salir. Fue efímero, ya estaba en la calle de nuevo, tenia el pelo mojado, me puse una remera azul oscura, un corto negro, y unas zapatillas blancas, caminé hacia la otra cuadra donde había una parada de taxis. Entre lo que tarde en colectivo, armarme de valor, y taxi, ya estaba llegando muy sobre la hora, como sabrás odio esperar, por eso no quería tardar ni un minuto más de lo que habíamos quedado. Cuando llegué a la fuente, lugar donde me insistió en encontrarnos, él todavía no llegaba. Como buen narcisista solo se está preocupado por su persona, y los demás en sus pensamientos nunca estarán a su altura, por eso manejan todo a su necesidades y antojo. Se podía observar a un tipo de un buen porte viniendo hacia mi, era Taiel sin dudarlo, su rostro reflejaba tristeza y no era para menos, aunque se ame a si mismo estaba seguro que también a su hermana. Nos dimos un fuerte apretón de manos que termino en abrazo, raro dadas las escasas veces que nos habíamos abrazado en tres años.
- Lemuel tengo que contarte algo - su voz se entrecortaba - Ludmila me hizo prometerle que no te contara nada
- ¿Qué no me contaras qué Taiel? - lo dije casi gritando
- Ella a la salida del museo nacional en el evento de pinturas abstractas - dejó un silencio condenador, se notaba que no podía hablar - fue abusada sexualmente
- ¿Qué? ¿Cómo? - no podía creerlo, menos imaginarlo - ¡Sos idiota! ¿Cómo no me vas a decir eso? y ella... ¿Cómo no me lo contó? - de repente estaba enojado con todo el mundo, incluida Ludmila
- No sé... perdón - parecía sentirlo de verdad - ella me dijo que no fue para tanto, que si las cosas se complicaban acudiría a un psicólogo, me dijo eso entra tantas cosas. Pensé que sabía lo que hacia, y decidí respetar lo que prometí, perdóname
- No puedo creerlo, cómo no me va a contar algo así, no puedo creerlo - esas palabras se repetían en mi mente una, y otra, y otra vez - ¿No fue para tanto? ella te contó qué le - no quería hacer esa pregunta, no pude completarla que Taiel me contesto
- No, no me dijo nada, sólo que no fue para tanto, mejor ni saberlo ahora.
Tenia ganas de estar solo por lo que me aleje de Taiel sin saludarlo, lo único que quería hacer en ese momento era caminar sin rubro por todo el parque y tratar de despejarme.
martes, 21 de febrero de 2017
lunes, 13 de febrero de 2017
Capítulo 6
Fabiana terminó pagando la cuenta, lo más probable es que haya sentido pena por mi, y si, no lo niego, daba toda la pena. Entre llantos, frases hechas, sermones, recomendaciones, abrazos, nos fuimos para el departamento de mi amiga. No tenia ganas de volver a casa, los pensamientos de culpa, odio, y temor, se multiplicaban en las entrañas de esas malditas paredes. Ludmila era sumamente hermosa, de esas bellezas exóticas que captan la mirada de cualquier ser humano. Casi siempre llevaba pintada la boca de rojo, en su vestuario prevalecía ampliamente el color negro, aunque el azul, según ella, era su color preferido. Sus ojos eran marrones muy claros, al grado de entre mezclarse con un gradual tono verde, y su pelo castaño ceniza, que le medía hasta mitad de la espalda. Dicen que la belleza es subjetiva, pero curiosamente para la mayoría de las personas, ella era subjetivamente atractiva. La ciencia reveló que mientras más simétrico sea el rostro humano, incrementa considerablemente la posibilidad de ser un sujeto agraciado. No había ni un solo día, o momento, en que ella no se pasara escuchando música, sus bandas preferidas eran "The Smiths" y "Joy Division". Para su último cumpleaños la sorprendí con un libro llamado "Touching from a distance: la vida de Ian Curtis y Joy Division " sabía que lo anhelaba, es más. sé que hizo un "tour" por todas las bibliotecas de la ciudad para conseguirlo sin éxito alguno, se trata de un libro poco usual, por lo que tuve que comprarlo por Internet a un tipo de España que lo tenia bien cuidado, me aseguré detalladamente de eso. El libro trata la vida - corta, por cierto - del ingles nacido en Manchester, Inglaterra, llamado Ian Curtis. Él fue el líder de Joy Division, pero además de ser compositor, también era poeta, sin duda una de las facetas preferidas de Ludmi. Ella solía comparar a Curtis con Morrison, le gustaba remarcar su opinión sobre que Joy Division no tuvo la exposición y valoración que realmente - para ella- merecían, y contradictoriamente, se alegraba de que así fuera, no le agradaba la idea de que su banda preferida estuviera estampada en la remera de cientos de personas que no conocían, y peor, que no apreciaran su arte. La autora del libro es Deborah Curtis, la viuda del líder y cantante de la banda post-punk inglesa. Ian se suicido a los veinticuatro años ahorcándose con un viejo tendedero en la cocina de su casa, dicen que las últimas cosas que hizo fue, servirse y tomarse una jarra entera de café, ver la película "Stroszek", vaciar una botella de whisky, escuchar "The idiot" de Iggy Pop, y ponerle fin a su breve vida. Exactamente no sé como salen a la luz, o se llegan a saber estos datos, menos si se tratan de hechos verídicos. Puedo llegar a sonar un tanto morboso, pero me hubiera gustado saber las cosas que hizo por última vez Ludmila, capaz me ayudaría a comprender un poco el qué y cómo fue lo que sucedió, qué la llevó a hacer algo así, o tal vez, serían datos inútiles que atentarían con mayor violencia a mi cabeza aún confusa. "Touching form a distance" se volvió un respaldo en mí, las casualidades de la vida se alinearon para finalmente "autoregalarme" el dicho libro después de la tragedia. Tanto como Deborah y yo, sabemos lo que se siente que una persona joven, hermosa, inteligente y cercana, se quitara la vida en un acto de cobardía de lo más valiente. Prometo seguir contándote la historia, ahora no tengo ganas de continuar, espero que me entiendas.
Ya en casa de Fabi, el cuerpo, los órganos, el alma, me pedía acostarme. Ella me dijo que me acueste en su cama que dormiría en el sillón, lo que le negué, agradecía la buena intención, pero sabemos que no hay nada más placentero que dormir en nuestra propia cama con sus respectivas sabanas y almohada. Me trajo un almohadón viejo y una sabana de un algodón muy cómodo y caliente. Todos los muebles del departamento se me movían de forma violenta, era claro que continuaba borracho sumándole así otra noche consecutiva. Para intentar frenar el incesable mareo, apoye la planta del pie en el frió suelo, en las últimas semanas había ganado la experiencia suficiente para saber que hacer, y funciono, pude por fin dormir, aunque sea un rato. El ruido de electrodomésticos, y de estantes que golpeaban al cerrarse, me levantaron del sofá, mi amiga estaba preparando el desayuno antes de irse a trabajar, había preparado unas tostadas con manteca y dulce de leche, un capuchino para ella, y un café negro para mi, nos conocíamos lo bastante para saber lo que nos gustaba. Me propuso quedarme en su departamento mientras ella iba a la oficina de la revista, pero rechace la oferta. hoy había quedado con el hermano mayor a mi ex, me dijo que tenia algo muy importante que decirme, y estaba dispuesto a escucharlo.
Ya en casa de Fabi, el cuerpo, los órganos, el alma, me pedía acostarme. Ella me dijo que me acueste en su cama que dormiría en el sillón, lo que le negué, agradecía la buena intención, pero sabemos que no hay nada más placentero que dormir en nuestra propia cama con sus respectivas sabanas y almohada. Me trajo un almohadón viejo y una sabana de un algodón muy cómodo y caliente. Todos los muebles del departamento se me movían de forma violenta, era claro que continuaba borracho sumándole así otra noche consecutiva. Para intentar frenar el incesable mareo, apoye la planta del pie en el frió suelo, en las últimas semanas había ganado la experiencia suficiente para saber que hacer, y funciono, pude por fin dormir, aunque sea un rato. El ruido de electrodomésticos, y de estantes que golpeaban al cerrarse, me levantaron del sofá, mi amiga estaba preparando el desayuno antes de irse a trabajar, había preparado unas tostadas con manteca y dulce de leche, un capuchino para ella, y un café negro para mi, nos conocíamos lo bastante para saber lo que nos gustaba. Me propuso quedarme en su departamento mientras ella iba a la oficina de la revista, pero rechace la oferta. hoy había quedado con el hermano mayor a mi ex, me dijo que tenia algo muy importante que decirme, y estaba dispuesto a escucharlo.
viernes, 10 de febrero de 2017
Capítulo 5
Llegué unos cuarenta minutos de sobra al Cine Paradiso, ver tanta gente amontonada en la peatonal me había cansado, además, el señor que hacía cover de Bob Dylan se había ido hace rato. Por lo que pude ver, o distinguir, reunió algo así como ochenta pesos, todo indicaba que no era su día, capaz si cambiara de banda para hacer covers ganaría más. no digo que Bob Dylan no este a la altura de recaudar más de ochenta pesos en una peatonal, sino, que su música definitivamente no es para todos.
Estaba parado justo en la entrada del cine cuando vino Fabi, ella estaba vestida de una manera elegante pero casual a la vez. llevaba una blusa blanca y unos pantalones lisos negros, y el pelo suelto - que como dije - muy pocas veces lo llevaba así. realmente estaba hermosa.
-Hola Lemu, tomá tu acreditación, vayamos entrando porque cómo sabes, se vuelve una competencia - se refería a que uno cuando va al cine normal, a una película obviamente ya estrenada, se le designa un asiento en boleteria y puede sentarse tranquilamente sabiendo que nadie va a estar ocupando el lugar, a veces si, pero solo basta con mostrar el ticket para que lo cedan, pero contrariamente en las "avant premiere" te sentas según preferencia, u orden de entrada, y como buenos cinéfilos, los primeros asientos se vuelven tentador.
El film era argentino, todo indicaba que el director y guionista es un estudiante muy malo de artes visuales, los planos no eran para nada armoniosos, y el silencio - las películas argentinas casi siempre abusan del silencio - aburría a más no poder a los presentes en la sala. De guion bastante flojo, y los actores poco convencían al espectador de ser su personaje. La película trataba de una pareja joven que perseguían su bienestar económico a través de la música, tenían un grupo de música indie, y para impulsar su trabajo se subían a sus bicicletas y repartían cds de su autoría por toda la ciudad. Al final, se plantean si subir de precio a su obra, o dejarlo tal cual. Todo eso transcurría en más de una hora y media, no hace falta ser crítico para saber que era una basura, y eso que el cine nacional me apasiona. Fabi no aparto la mirada de la pantalla, lógico, porque tenia que hacer una reseña sobre eso, me invadió la curiosidad sobre que iba a escribir, yo hubiera puesto <basura> cada tres palabras, pero por eso, ahora estoy desempleado.
En la sala estaban los actores devolviendo una sonrisa a los aplausos que seguramente eran por compromiso de la audiencia, si yo hubiera sido parte del film, no hubiera asistido, de verdad, buscaría cualquier excusa para no estar sentado ahí, como una enfermedad, o la muerte de un familiar, bueno tampoco tanto, pero en realidad me hubiera quedado en casa.
- ¿Qué vas a escribir, qué te pareció? - esperaba su devolución
- No sé, me pareció aburridisima, me va a costar mucho encontrarle un solo foco positivo - me contestó sin expresión en la cara, o tirando más a confundida
- Si queres te ayudo con algunas opiniones, pero antes vayamos a tomar unos tragos a "Drinks" que queda cerquita de acá - le propuse, y esperaba que asistiera.
Para mi suerte ni lo dudó, nos pusimos en marcha, nos apuramos porque era jueves cerca de las nueve y podíamos aprovechar el "happy hour" siempre se veía a muchas personas. Esperamos diez minutos en una fila, conseguimos una mesa de esas altas con asientos bien altos cerca de la ventana, le pregunte si tenia hambre pero me negó con la cabeza. pedí de entrada dos cervezas que rápidamente tomamos mientras le contaba sobre la influencia que tuvo una banda argentina llamada Los brujos con un tema de Nirvana. La historia es así, cuando Nirvana vino a tocar a la Argentina en cancha de Velez en 1992, Los brujos fueron sus taloneros, y le dejaron un disco a la exitosa banda grunge, ya en su entonces consagrada - la mala película que acabábamos de ver me hizo acordarme de eso, por como repartían en cds sus temas - al parecer Kurt Cobain en verdad si escucho el disco, y en 1993 en su álbum "In utero" creó un tema llamado "Very aple" que tiene un riff muy similar al de "Kanishka" de Los brujos.
Pedí dos ron con coca, y unas papas a la caballo, al parecer Fabi había perdido el ritmo a esto de tomar, sé que antes si lo hacia porque la había visto personalmente en cada estado inimaginable, no es por generalizar, pero gran parte de los que trabajamos - o trabajábamos - en ese rubro somos autodestructivos.
Ya borrachos - lo sé, soy un asco, no hace falta que lo menciones - le conté sobre la noche anterior en el bar de mala muerte cerca de casa, comente lo del baño con esa tal Maria, me sermoneo para bien, y me dijo que le parecía fantástico que frecuente con mujeres. Todavía no estaba preparado para contarte, pero Ludmila, mi ex, se había suicidado el lunes pasado. Yo no pude darme cuenta de ningún indicio de ese terrible desenlace, no sé me había prendido ningún alarma interna, no pude ofrecerle ayuda, porque sinceramente no sabía que la necesitaba. Era tan natural, tan alegre, y espontanea. Al final fue la mejor actriz que conocí en la vida, sólo que su obra era el día a día, y el acto final era en serio el final.
Estaba parado justo en la entrada del cine cuando vino Fabi, ella estaba vestida de una manera elegante pero casual a la vez. llevaba una blusa blanca y unos pantalones lisos negros, y el pelo suelto - que como dije - muy pocas veces lo llevaba así. realmente estaba hermosa.
-Hola Lemu, tomá tu acreditación, vayamos entrando porque cómo sabes, se vuelve una competencia - se refería a que uno cuando va al cine normal, a una película obviamente ya estrenada, se le designa un asiento en boleteria y puede sentarse tranquilamente sabiendo que nadie va a estar ocupando el lugar, a veces si, pero solo basta con mostrar el ticket para que lo cedan, pero contrariamente en las "avant premiere" te sentas según preferencia, u orden de entrada, y como buenos cinéfilos, los primeros asientos se vuelven tentador.
El film era argentino, todo indicaba que el director y guionista es un estudiante muy malo de artes visuales, los planos no eran para nada armoniosos, y el silencio - las películas argentinas casi siempre abusan del silencio - aburría a más no poder a los presentes en la sala. De guion bastante flojo, y los actores poco convencían al espectador de ser su personaje. La película trataba de una pareja joven que perseguían su bienestar económico a través de la música, tenían un grupo de música indie, y para impulsar su trabajo se subían a sus bicicletas y repartían cds de su autoría por toda la ciudad. Al final, se plantean si subir de precio a su obra, o dejarlo tal cual. Todo eso transcurría en más de una hora y media, no hace falta ser crítico para saber que era una basura, y eso que el cine nacional me apasiona. Fabi no aparto la mirada de la pantalla, lógico, porque tenia que hacer una reseña sobre eso, me invadió la curiosidad sobre que iba a escribir, yo hubiera puesto <basura> cada tres palabras, pero por eso, ahora estoy desempleado.
En la sala estaban los actores devolviendo una sonrisa a los aplausos que seguramente eran por compromiso de la audiencia, si yo hubiera sido parte del film, no hubiera asistido, de verdad, buscaría cualquier excusa para no estar sentado ahí, como una enfermedad, o la muerte de un familiar, bueno tampoco tanto, pero en realidad me hubiera quedado en casa.
- ¿Qué vas a escribir, qué te pareció? - esperaba su devolución
- No sé, me pareció aburridisima, me va a costar mucho encontrarle un solo foco positivo - me contestó sin expresión en la cara, o tirando más a confundida
- Si queres te ayudo con algunas opiniones, pero antes vayamos a tomar unos tragos a "Drinks" que queda cerquita de acá - le propuse, y esperaba que asistiera.
Para mi suerte ni lo dudó, nos pusimos en marcha, nos apuramos porque era jueves cerca de las nueve y podíamos aprovechar el "happy hour" siempre se veía a muchas personas. Esperamos diez minutos en una fila, conseguimos una mesa de esas altas con asientos bien altos cerca de la ventana, le pregunte si tenia hambre pero me negó con la cabeza. pedí de entrada dos cervezas que rápidamente tomamos mientras le contaba sobre la influencia que tuvo una banda argentina llamada Los brujos con un tema de Nirvana. La historia es así, cuando Nirvana vino a tocar a la Argentina en cancha de Velez en 1992, Los brujos fueron sus taloneros, y le dejaron un disco a la exitosa banda grunge, ya en su entonces consagrada - la mala película que acabábamos de ver me hizo acordarme de eso, por como repartían en cds sus temas - al parecer Kurt Cobain en verdad si escucho el disco, y en 1993 en su álbum "In utero" creó un tema llamado "Very aple" que tiene un riff muy similar al de "Kanishka" de Los brujos.
Pedí dos ron con coca, y unas papas a la caballo, al parecer Fabi había perdido el ritmo a esto de tomar, sé que antes si lo hacia porque la había visto personalmente en cada estado inimaginable, no es por generalizar, pero gran parte de los que trabajamos - o trabajábamos - en ese rubro somos autodestructivos.
Ya borrachos - lo sé, soy un asco, no hace falta que lo menciones - le conté sobre la noche anterior en el bar de mala muerte cerca de casa, comente lo del baño con esa tal Maria, me sermoneo para bien, y me dijo que le parecía fantástico que frecuente con mujeres. Todavía no estaba preparado para contarte, pero Ludmila, mi ex, se había suicidado el lunes pasado. Yo no pude darme cuenta de ningún indicio de ese terrible desenlace, no sé me había prendido ningún alarma interna, no pude ofrecerle ayuda, porque sinceramente no sabía que la necesitaba. Era tan natural, tan alegre, y espontanea. Al final fue la mejor actriz que conocí en la vida, sólo que su obra era el día a día, y el acto final era en serio el final.
jueves, 9 de febrero de 2017
Capítulo 4
Preferí quedarme en el centro antes de volver a casa, el ruido de los autos que transitaban, el de las personas que gritaban por teléfono - como si todos estuviéramos pendiente de su conversación- , la gente que conversan mientras caminan, el golpeteo de cubiertos sobre los platos, el pedido de auxilio de algún vagabundo. Todo ese conjunto de ruidos y sonidos, me distraía, y era el efecto que estaba buscando. Me sentía solo, desde el día anterior que no revisaba mi celular, lo saqué solo y exclusivamente para llamar a Fabiana. Fabi era mi compañera de trabajo, se desenvolvía a la perfección en temas de espectáculos y política, ella es un poquito más baja que yo, y tiene el pelo morocho que le llega hasta la cintura, aunque rara vez se lo dejaba suelto. Al decir verdad, Fabi, escribe reseñas mucho mejores a las mías, sabe donde enfatizar, le presta mucha atención a los detalles, y casi nunca se le escapa un solo error de continuidad. Nunca fuimos pareja ni nada, los dos somos, o nos consideramos, lo bastante inteligentes para involucrarnos. Nos pasamos toda una tarde y noche viendo y debatiendo planos de la película "Irreversible" de Gaspar Noé, tarea que se torna complicada cuando los planos no paran de dar giros de ciento ochenta grados sino hasta mitad de película. La escena del matafuegos me revolvió el estomago, todavia me acuerdo a la perfeccion, mientras curiosamente, ella parecía disfrutarlo, aunque con cierta curiosidad de saber cómo habran logrado realizar dicho efectos, nunca apartó los ojos de la pantalla. En cambio, en la escena de la violación en tiempo real, no pudo soportarlo, su cuerpo se puso todo tenso, y sólo miraba de reojo a la proyección, se podía distinguir claramente que estaba furiosa, y apuesto que si ella se hubiera encontrado en ese metro de Francia, y esa escena hubiese sido real, el violador estaría rogándole a Fabiana por su vida. Son cosas de ella que nunca se me olvidan, como también la vez que llegó al punto de enojarse conmigo por el simple hecho de opinar que "Fight Club" de David Fincher es mejor que "V for Vendetta" de James McTeigue, es en serio, estuvo semanas sin hablarme. Recordar todo eso mientras marcaba su número me dieron aún más ganas de verla, probablemente ella estaba en su escritorio perfectamente desordenado con las patas arriba sobre la mesa y las hojas que usaba de borrador.
- Hola, Lemu - dejó sonar muy poco su celular, al parecer tenia ganas de hablar conmigo - ¿Cómo estas?
- Fabi, bien y ¿vos?, te llamaba para invitarte a - no me dejo seguir hablando
- ¿Para invitarme?, ¿con qué plata? me entere que te despidieron - siempre tan tierna y directa - ¿Sabes qué? no te hagas problema, a las siete de la tarde tengo que asistir a una "avant premiere" de una película que el pesado de Gutierrez - nuestro jefe... bah, ahora solamente su jefe - me dijo que cubriera. Tengo dos acreditaciones. ¿Querés venir conmigo?
- Si, si, obvio, por supuesto - en verdad la idea me encantaba, no me interesaba ni el director del film, ni los actores, ni la nacionalidad de la misma, por eso no le pregunte, hubiera aceptado aunque la película se tratase de un tipo todo musculoso, de pelo largo, de uno dos metro treinta de altura, que sólo con una navaja hubiera sido capaz de desembarcar y matar a todo el frente Alemán en las playas de Normandía, curiosamente mis recuerdos últimamente me trasladaban a Francia.
- Bueno, listo, te veo en "Cine Paradiso" a las siete, ¡chau! - cortó la llamada
Quedaban dos horas para que sean las siete, decidí perder el tiempo en la peatonal - nunca mejor dicho - fui caminando porque la minina plata que me quedaba estaba destinada a unas copas con Fabi después de la función con la finalidad de contarle cómo es que mi vida se fue en picada.
La peatonal estaba bastante concurrida, me encanta ver a las personas y preguntarme para donde están yendo, o qué tienen planeado hacer de sus vidas, también me cuestiono cuántos de ellos son sociopatas, psicopatas o aún más difícil de encontrar, una persona buena y sin maldad. Solamente me limite a estar parado, mientras escuchaba a unos metros de distancia a un tipo que estaba haciendo un cover del tema "Hurricaine" de Bob Dylan, le erraba a muchas notas para ser sincero, y su ingles se notaba que lo había aprendido por oído, es decir, por asimilación de palabras, pero en la parte de la canción que dice - The champion of the world - alzaba más la voz, parecía sentirse más confiado, y ahí si brillaba.
- Hola, Lemu - dejó sonar muy poco su celular, al parecer tenia ganas de hablar conmigo - ¿Cómo estas?
- Fabi, bien y ¿vos?, te llamaba para invitarte a - no me dejo seguir hablando
- ¿Para invitarme?, ¿con qué plata? me entere que te despidieron - siempre tan tierna y directa - ¿Sabes qué? no te hagas problema, a las siete de la tarde tengo que asistir a una "avant premiere" de una película que el pesado de Gutierrez - nuestro jefe... bah, ahora solamente su jefe - me dijo que cubriera. Tengo dos acreditaciones. ¿Querés venir conmigo?
- Si, si, obvio, por supuesto - en verdad la idea me encantaba, no me interesaba ni el director del film, ni los actores, ni la nacionalidad de la misma, por eso no le pregunte, hubiera aceptado aunque la película se tratase de un tipo todo musculoso, de pelo largo, de uno dos metro treinta de altura, que sólo con una navaja hubiera sido capaz de desembarcar y matar a todo el frente Alemán en las playas de Normandía, curiosamente mis recuerdos últimamente me trasladaban a Francia.
- Bueno, listo, te veo en "Cine Paradiso" a las siete, ¡chau! - cortó la llamada
Quedaban dos horas para que sean las siete, decidí perder el tiempo en la peatonal - nunca mejor dicho - fui caminando porque la minina plata que me quedaba estaba destinada a unas copas con Fabi después de la función con la finalidad de contarle cómo es que mi vida se fue en picada.
La peatonal estaba bastante concurrida, me encanta ver a las personas y preguntarme para donde están yendo, o qué tienen planeado hacer de sus vidas, también me cuestiono cuántos de ellos son sociopatas, psicopatas o aún más difícil de encontrar, una persona buena y sin maldad. Solamente me limite a estar parado, mientras escuchaba a unos metros de distancia a un tipo que estaba haciendo un cover del tema "Hurricaine" de Bob Dylan, le erraba a muchas notas para ser sincero, y su ingles se notaba que lo había aprendido por oído, es decir, por asimilación de palabras, pero en la parte de la canción que dice - The champion of the world - alzaba más la voz, parecía sentirse más confiado, y ahí si brillaba.
lunes, 6 de febrero de 2017
Capítulo 3
Aunque el aire seguía frió el sol me invitaba a desayunar afuera del local, y como muchos saben, el sol es un antidepresivo natural, que no voy a mentir, por los momentos que estaba pasando cualquier excusa para sentirme mejor, me valía, como tomar café, la verdad que ni idea si es realmente es así, pero no tenia las ganas de planteármelo en ese momento. Las mesas estaban pintadas de unos colores verdes, blancas y rojas, por lo que le daba una fachada estupenda al lugar. Por suerte apareció una moza a atenderme cuando la panza me mandaba miles de mensajes a través de ruidos para que le preste atención, la chica era bastante joven, de unos diecinueve años diría, y realmente hermosa, de esas bellezas que podrían ser portada de cualquier revista sin sentido que los canillitas te ofrecen en las esquinas de la ciudad, entre ellas encaja perfectamente la revista "De ésto se habla hoy" la cual yo fui columnista.
Se le notaba el nerviosismo a cuadras, tal vez era su primer día, o por qué no, podía ser muy tímida, las personas suelen confundir a las personas estéticamente lindas con extrovertidas, y a las menos agraciadas como introvertidas, pero eso es una teoría mía, capaz que no es ni un poquito así.
- Hola, ¿Ya tiene decidido que va a pedir, o le paso el menú que ofrecemos, señor? - su voz no era tan linda como el resto de su cuerpo, pero era soportable
- Si, deme ocho tostados de jamón y queso, un jugo de naranja, y un café, si es posible - la cara que puso al escucharme el pedido era de confusión, se notaba que no entendía si pedía un desayuno o un almuerzo
- Es posible, enseguida traigo su pedido señor - sonrió de una manera falsa, pero sigo sosteniendo que se veía bella. Debo confesar que me encanta ver mujeres, no me malinterpreten, no lo digo en forma de acosar, o silbarles como animales por las calles. Me encanta encontrarles pequeños detalles como lunares, manchitas o huequitos, lo que me hace a acordar el mes pasado cuando salía del teatro de ver una obra bastante mala - aunque quiera disfrutar me sale el crítico amargado de adentro - sentada en un banco de una peatonal, se encontraba una chica de tan hermosura que hasta dolía verla, aunque quisiera, no podría sostenerle la mirada ni por un segundo, siempre que habló con una mujer de esas dimensiones pienso que su mirada solo se enfoca en mis desperfectos dejando al descubierto mi inseguridad.
Si el estomago podría salir por su cuenta de mi cuerpo lo habría hecho, trataba de distraerme con cualquier cosa con tal de no pensar en el hambre que tenia, cuando vi el cartel del local "Cibo" del mismo color de las mesas, pude notar que venia la moza con mi pedido, y las tripas, de la alegría o desesperación, soltaron tal ruido que tuve que mirar para ambos lados por si la gente lo había escuchado.
- Aquí tiene señor, un café. un jugo de naranja, y ocho tostados de jamón y queso, que lo disfrute - puso exactamente la misma sonrisa que cuando se fue, seguramente la había practicado en el espejo durante horas en el baño de su casa.
-Muchas gracias, le hago una pregunta. ¿Qué significa "cibo"? - ya que estaba dejando la poca plata que me quedaba, lo menos que podía era sacarme todas las dudas.
- "Cibo" es una palabra en italiano que significa "comida" en español, señor - si antes estaba apabullada por mi pedido, me imagino ahora que le suelto una pregunta como esa, aunque estaba más que claro el por qué el local estaba todo pintado de verde, blanco y rojo, no me pude dar cuenta, y eso que a mi me decían "tano" mis conocidos del bar - ya voy a contar bien porque no me refiero a ellos como amigos - estarían sumamente decepcionados de mi.
La comida y bebida me duró el tiempo en el que yo podía sostener una mirada a una persona verdaderamente atractiva. Comí tan rápido que el hipo no tardo en aparecer, el cuerpo me estaba declarando una guerra, o solamente se manifestaba como un acuerdo de paz para que deje de destruirlo. Me quede unos minutos haciendo sobremesa y esperando a la moza, cuando sentí una mano sobre mi hombro.
- Holaaa Lemueeel tantooo tiempoooo - lo dijo tan enfáticamente que hasta los comensales que estaban dentro se enteraron que alguien estaba saludando.
- Hola Barbi. ¿Qué te trae por acá?, la verdad, tanto tiempo - era mi ex, y entre las miles y miles de personas que circulaban por la zona, ella, era la última que me hubiera gustado, o deseado ver, lo digo muy en serio.
- Acabo de salir del trabajo, iba para casa, estoy muy cansada, si puedo evitar hacer de comer me estaría haciendo un favor jeje - su risa me parecía de la más irritable, no voy a mentir, hubo un tiempo en que fue magnifica, pero como dice el gran Charly Garcia "Lo que es hermoso sera horrible después" y tiene toda la razón - Vos, ¿Qué es de tu vida? ¿seguís con el tema de las películas y eso? - lo preguntó con un tono casi denigrante y despectivo.
- Si, si, yo también acabo de salir de mi oficina - le mentí, antes muerto que contarle que estaba desempleado, depresivo, y que en las migas que tenia en mi plato se iría la poca plata que me quedaba- Vi la nueva publicidad de "las lemas" te felicito por el trabajo - "lemas" son unas galletas horribles que la gente parece consumir impertinentemente, lo que revelaba que Barbi es muy buena en su trabajo paradojamente, ella estaba al mando del departamento creativo de las galletas, lo que me duele confesar, pero es así.
- ¡Gracias!, ¡mi actual obra maestra! - como crítico amargado de la vida la considera su "peor obra maestra", ya que abusaba de adolescentes estéticamente perfectos (me gusta la palabra estética), sacados de una organización "Lebensborn" de la Alemania nazi, compartiendo risas entre un gran grupo de falsos amigos, y pasándose esas asquerosas galletas con sabor a miel - Bueno Lemu, me tengo que ir, espero encontrarte más seguido - como lo dijo, y sus gestos fueron más falsos que la sonrisa de la moza, pero estaba agradecido de que se fuera.
- Obvio, nos vemos, qué tengas un lindo día Bar - lo dije tan bajo, que apenas podía distinguirse lo que decía.
Ella se fue, yo pagué la cuenta de "Cibo", me quede con la pregunta de si era nueva la moza en la mente pero estaba dispuesto a volver en otra ocasión, ahora tenía que resolver algo mucho más complejo e importante en la vida. ¿Qué iba a hacer para ganarme la vida?.
Se le notaba el nerviosismo a cuadras, tal vez era su primer día, o por qué no, podía ser muy tímida, las personas suelen confundir a las personas estéticamente lindas con extrovertidas, y a las menos agraciadas como introvertidas, pero eso es una teoría mía, capaz que no es ni un poquito así.
- Hola, ¿Ya tiene decidido que va a pedir, o le paso el menú que ofrecemos, señor? - su voz no era tan linda como el resto de su cuerpo, pero era soportable
- Si, deme ocho tostados de jamón y queso, un jugo de naranja, y un café, si es posible - la cara que puso al escucharme el pedido era de confusión, se notaba que no entendía si pedía un desayuno o un almuerzo
- Es posible, enseguida traigo su pedido señor - sonrió de una manera falsa, pero sigo sosteniendo que se veía bella. Debo confesar que me encanta ver mujeres, no me malinterpreten, no lo digo en forma de acosar, o silbarles como animales por las calles. Me encanta encontrarles pequeños detalles como lunares, manchitas o huequitos, lo que me hace a acordar el mes pasado cuando salía del teatro de ver una obra bastante mala - aunque quiera disfrutar me sale el crítico amargado de adentro - sentada en un banco de una peatonal, se encontraba una chica de tan hermosura que hasta dolía verla, aunque quisiera, no podría sostenerle la mirada ni por un segundo, siempre que habló con una mujer de esas dimensiones pienso que su mirada solo se enfoca en mis desperfectos dejando al descubierto mi inseguridad.
Si el estomago podría salir por su cuenta de mi cuerpo lo habría hecho, trataba de distraerme con cualquier cosa con tal de no pensar en el hambre que tenia, cuando vi el cartel del local "Cibo" del mismo color de las mesas, pude notar que venia la moza con mi pedido, y las tripas, de la alegría o desesperación, soltaron tal ruido que tuve que mirar para ambos lados por si la gente lo había escuchado.
- Aquí tiene señor, un café. un jugo de naranja, y ocho tostados de jamón y queso, que lo disfrute - puso exactamente la misma sonrisa que cuando se fue, seguramente la había practicado en el espejo durante horas en el baño de su casa.
-Muchas gracias, le hago una pregunta. ¿Qué significa "cibo"? - ya que estaba dejando la poca plata que me quedaba, lo menos que podía era sacarme todas las dudas.
- "Cibo" es una palabra en italiano que significa "comida" en español, señor - si antes estaba apabullada por mi pedido, me imagino ahora que le suelto una pregunta como esa, aunque estaba más que claro el por qué el local estaba todo pintado de verde, blanco y rojo, no me pude dar cuenta, y eso que a mi me decían "tano" mis conocidos del bar - ya voy a contar bien porque no me refiero a ellos como amigos - estarían sumamente decepcionados de mi.
La comida y bebida me duró el tiempo en el que yo podía sostener una mirada a una persona verdaderamente atractiva. Comí tan rápido que el hipo no tardo en aparecer, el cuerpo me estaba declarando una guerra, o solamente se manifestaba como un acuerdo de paz para que deje de destruirlo. Me quede unos minutos haciendo sobremesa y esperando a la moza, cuando sentí una mano sobre mi hombro.
- Holaaa Lemueeel tantooo tiempoooo - lo dijo tan enfáticamente que hasta los comensales que estaban dentro se enteraron que alguien estaba saludando.
- Hola Barbi. ¿Qué te trae por acá?, la verdad, tanto tiempo - era mi ex, y entre las miles y miles de personas que circulaban por la zona, ella, era la última que me hubiera gustado, o deseado ver, lo digo muy en serio.
- Acabo de salir del trabajo, iba para casa, estoy muy cansada, si puedo evitar hacer de comer me estaría haciendo un favor jeje - su risa me parecía de la más irritable, no voy a mentir, hubo un tiempo en que fue magnifica, pero como dice el gran Charly Garcia "Lo que es hermoso sera horrible después" y tiene toda la razón - Vos, ¿Qué es de tu vida? ¿seguís con el tema de las películas y eso? - lo preguntó con un tono casi denigrante y despectivo.
- Si, si, yo también acabo de salir de mi oficina - le mentí, antes muerto que contarle que estaba desempleado, depresivo, y que en las migas que tenia en mi plato se iría la poca plata que me quedaba- Vi la nueva publicidad de "las lemas" te felicito por el trabajo - "lemas" son unas galletas horribles que la gente parece consumir impertinentemente, lo que revelaba que Barbi es muy buena en su trabajo paradojamente, ella estaba al mando del departamento creativo de las galletas, lo que me duele confesar, pero es así.
- ¡Gracias!, ¡mi actual obra maestra! - como crítico amargado de la vida la considera su "peor obra maestra", ya que abusaba de adolescentes estéticamente perfectos (me gusta la palabra estética), sacados de una organización "Lebensborn" de la Alemania nazi, compartiendo risas entre un gran grupo de falsos amigos, y pasándose esas asquerosas galletas con sabor a miel - Bueno Lemu, me tengo que ir, espero encontrarte más seguido - como lo dijo, y sus gestos fueron más falsos que la sonrisa de la moza, pero estaba agradecido de que se fuera.
- Obvio, nos vemos, qué tengas un lindo día Bar - lo dije tan bajo, que apenas podía distinguirse lo que decía.
Ella se fue, yo pagué la cuenta de "Cibo", me quede con la pregunta de si era nueva la moza en la mente pero estaba dispuesto a volver en otra ocasión, ahora tenía que resolver algo mucho más complejo e importante en la vida. ¿Qué iba a hacer para ganarme la vida?.
miércoles, 1 de febrero de 2017
Capítulo 2
Decidí caminar la vuelta a casa, en realidad no es mucho, son unas 15 cuadras que me separaban del baño donde deje mi dignidad, a mi desordenada morada. Intentaba coordinar los pasos, en un acto fallido tras otro. No me preocupaba caerme en ese instante y dañarme, tenia mi cabeza bastante ocupada con lo que había pasado hace unos instante, y de como le falle, una vez más, a Ludmila.
- Por una tal María - me reprochaba en voz baja. De mi boca salía un vapor por el aire helado que aún seguía vigente.
Me encontraba a dos casas de la mía cuando se me subió todo lo que había tomado del estomago hacia mi garganta, no me importaba si algunos de mis vecinos estuvieran viéndome por algún lado, porque sabía que me ubicaba en una zona donde la mayoría eran ancianos y su única responsabilidad era la de regar sus jardines a horas descomunales, pero con el frió que hacia, ni que Dios le hubiera tocado el hombro para levantaros lo hubieran hecho - pongo a un ser supremo como ejemplo nada más, no voy a volver a hablar de mi ateísmo en lo que resta de la historia - . Ya en casa me dispuse a dormirme, cosa que no podía concretar por lo mareado, y por los pensamientos que me apuñalaban la mente. No paraba de preguntarme - ¿Con qué necesidad?, ¿Por qué hizo eso? - una incógnita que no podía responderme.
Cuando me di cuenta ya era de mediodía, estaría faltando al trabajo si es que no me hubieran echado. Las razones por las que me despidieron eran porque me quedaba dormido en la silla de mi escritorio, lo que pasa es que durante la noche no podía pegar un solo ojo mientras imaginaba situaciones absurdas, y sacaba conclusiones, mientras apoyada la cabeza cómodamente en mi almohada. Mi trabajo no era uno aburrido, escribía reseñas de espectáculos en una revista bastante conocida llamada "De ésto se habla hoy" y por más absurdo que suene, en realidad las personas hablaban de "eso" durante lo largo del día, siempre desconfié de la inteligencia de la gente, no es que yo sea Einstein, pero cada vez me llegan a sorprender más. Principalmente escribía sobre estrenos de cine, eso no ayudaba mucho a que pueda seguir despierto, ya que la industria del séptimo arte parece caerse a picadas, y no me extraña, las buenas ideas ya han sido plasmadas en otras obras, hay que ser muy creativo hoy en día para hacer un buen film con todas las letras. Mí jefe mediante palabras cambiadas me quería hacer entender que escriba una sola reseña positiva, cosa que no me desesperaba elaborar, vamos, soy critico, hay una frase bastante acertada de la película "Birdman" de Michael Keaton que dice así - ¿Qué tiene que suceder en la vida de alguien para convertirse en crítico? - obviamente que lo pregunta en forma despectiva y retorica, pero extrañamente tiene razón.
Me levante de la cama, todavía seguía algo mareado, fui a mi armario y busque una camisa limpia blanca para ir al centro, en mi heladera sólo había un durazno podrido, y mis tripas corrían en Formula uno dentro mio. Antes de vestirme me bañe con agua helada, la puse tan fría que hasta incluso costaba respirar, pero no importaba, todo para que se me vaya de una vez la maldita curda.
No tengo auto por lo que llamé a un taxi, casi prometiéndome me dijeron que el coche vendria a buscarme en 10 minutos, cosa que decidi no creerle, y al final tuve razón, tardó unos veintiocho o más minutos.
- ¿Qué tal la mañana?, ¿Mucho trabajo? - le pregunte al taxista que parecía dormido
- Bien, no - me respondió muy a secas.
Me alegró saber que no era muy hablador, eso que parece imposible siendo taxista, todos te quieren contar sus historias de putañeria, o de lo "vivo" que son.
-¿Para dónde lo llevo jefe? - me había olvidado totalmente de darle una dirección.
- Disculpe, a "Cibo", por favor - fue el primer lugar que se me vino a la mente, con el hambre que tenia no me importaba mucho el lugar.
- Por una tal María - me reprochaba en voz baja. De mi boca salía un vapor por el aire helado que aún seguía vigente.
Me encontraba a dos casas de la mía cuando se me subió todo lo que había tomado del estomago hacia mi garganta, no me importaba si algunos de mis vecinos estuvieran viéndome por algún lado, porque sabía que me ubicaba en una zona donde la mayoría eran ancianos y su única responsabilidad era la de regar sus jardines a horas descomunales, pero con el frió que hacia, ni que Dios le hubiera tocado el hombro para levantaros lo hubieran hecho - pongo a un ser supremo como ejemplo nada más, no voy a volver a hablar de mi ateísmo en lo que resta de la historia - . Ya en casa me dispuse a dormirme, cosa que no podía concretar por lo mareado, y por los pensamientos que me apuñalaban la mente. No paraba de preguntarme - ¿Con qué necesidad?, ¿Por qué hizo eso? - una incógnita que no podía responderme.
Cuando me di cuenta ya era de mediodía, estaría faltando al trabajo si es que no me hubieran echado. Las razones por las que me despidieron eran porque me quedaba dormido en la silla de mi escritorio, lo que pasa es que durante la noche no podía pegar un solo ojo mientras imaginaba situaciones absurdas, y sacaba conclusiones, mientras apoyada la cabeza cómodamente en mi almohada. Mi trabajo no era uno aburrido, escribía reseñas de espectáculos en una revista bastante conocida llamada "De ésto se habla hoy" y por más absurdo que suene, en realidad las personas hablaban de "eso" durante lo largo del día, siempre desconfié de la inteligencia de la gente, no es que yo sea Einstein, pero cada vez me llegan a sorprender más. Principalmente escribía sobre estrenos de cine, eso no ayudaba mucho a que pueda seguir despierto, ya que la industria del séptimo arte parece caerse a picadas, y no me extraña, las buenas ideas ya han sido plasmadas en otras obras, hay que ser muy creativo hoy en día para hacer un buen film con todas las letras. Mí jefe mediante palabras cambiadas me quería hacer entender que escriba una sola reseña positiva, cosa que no me desesperaba elaborar, vamos, soy critico, hay una frase bastante acertada de la película "Birdman" de Michael Keaton que dice así - ¿Qué tiene que suceder en la vida de alguien para convertirse en crítico? - obviamente que lo pregunta en forma despectiva y retorica, pero extrañamente tiene razón.
Me levante de la cama, todavía seguía algo mareado, fui a mi armario y busque una camisa limpia blanca para ir al centro, en mi heladera sólo había un durazno podrido, y mis tripas corrían en Formula uno dentro mio. Antes de vestirme me bañe con agua helada, la puse tan fría que hasta incluso costaba respirar, pero no importaba, todo para que se me vaya de una vez la maldita curda.
No tengo auto por lo que llamé a un taxi, casi prometiéndome me dijeron que el coche vendria a buscarme en 10 minutos, cosa que decidi no creerle, y al final tuve razón, tardó unos veintiocho o más minutos.
- ¿Qué tal la mañana?, ¿Mucho trabajo? - le pregunte al taxista que parecía dormido
- Bien, no - me respondió muy a secas.
Me alegró saber que no era muy hablador, eso que parece imposible siendo taxista, todos te quieren contar sus historias de putañeria, o de lo "vivo" que son.
-¿Para dónde lo llevo jefe? - me había olvidado totalmente de darle una dirección.
- Disculpe, a "Cibo", por favor - fue el primer lugar que se me vino a la mente, con el hambre que tenia no me importaba mucho el lugar.
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